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February 27 INFILTRADOS GANA A BABEL EN LOS OSCARE l director estadounidense Martin Scorsese, junto con su película «The Departed» («Infiltrados»), se ha erigido como el gran vencedor de la 79 edición de los premios de la Academia de Hollywood.
Scorsese obtuvo la estatuilla que le reconoce como mejor director por delante de cineastas como el mexicano Alejandro González Iñárritu, nominado por «Babel»; Stephen Frears, por «The Queen» («La reina»); Paul Greengrass, por «United 93»; y Clint Eastwood, por «Letters fron Iwo Jima» («Cartas desde Iwo Jima»). «Infiltrados» se convirtió en la gran vencedora de la noche al obtener el premio de mejor película por delante de «Babel»; «Cartas desde Iwo Jima», «The Queen» y «Pequeña Miss Sunshine». También logró otras dos estatuillas: al Mejor Guión Adaptado y al Mejor Montaje. EL MITO JAN ULLRICH SE RETIRASin nadie que le fiche y asediado por la 'Operación Puerto', el ganador del Tour'97 deja el ciclismo Jan Ullrich anunció ayer su adiós. Su carrera deportiva no se ha terminado; se ha roto. Hace mucho, en 1996, ayudó a Riis a decapitar a Induráin. Una temporada después, con sólo 23 años, ganó su primer Tour. El único de su palmarés. El joven Jan aprendió que había otro ciclismo, más allá de los Juego Olímpicos o de ídolos locales como Ludwig o Ampler. Hasta entonces, el Tour era algo clandestino, de visión prohibida. Deporte capitalista. Hamburgo se lo reveló. Un año después, en 1993, se colgó el oro en el Mundial sub'23, el mismo que coronó a Armstrong y dejó con la plata a Induráin. Tenía prisa. Le gustaba Occidente, los 'deportivos', el dinero. Dos años más tarde tiró de Riis y hundió a Induráin. Y en 1997, en la etapa de Arcalís, asaltó el trono del Tour. Su carrera ya. Los flashes revolotearon a su alrededor. Alemania ingresaba en la 'Grande Boucle'. Los Campos Elíseos recuperaron el desfile germano. El escalofriante 'Jilrich', 'Jilrich' de los hinchas teutones. Ullrich es débil. Alguien le comparó en el pelotón con un conejo asustado, incapaz de ejercer como un capitán. Así perdió el Tour 1998, el de la desdicha del dopaje. Pantani, el héroe del pueblo, decapitó al germano entre la lluvia del Galibier, a todo o nada. Ullrich llegó descompuesto a Dos Alpes, pómulos al rojo, perdedor ardiente, y desde ahí ya nunca volvió a ser quien anunciaba. Ganó la Vuelta del 99 porque era demasiado bueno para no hacerlo y ahí arrancó su problema crónico en la rodilla. Las lesiones le apartaron del Tour y un error adolescente con una dosis de anfetaminas, de su profesión. Llegó Armstrong, orgulloso y tenaz, con la escoba, y Ullrich abdicó. Ha sido cinco veces segundo en el Tour (1996, 98, 99, 00 y 03) en una pelea contra sí mismo que ha perdido. |
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